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06.12.16 | UN AÑO DIFICIL

Patricio Stasio cerró un año muy bueno deportivamente logrando el título con holgura, en tanto que lo peor fue en lo personal con la pérdida de su papá Mario, a quien todos aún seguimos sintiendo su ausencia.

Seguramente antes de empezar el año, Patricio no imaginaba lo que tendría por delante y solo encaraba la temporada con un solo objetivo: Ganar y ser campeón. Eso lo logró con extrema holgura, aprovechando el gran auto que le entregó el Saavedra Sport para terminar siendo el piloto más vencedor del año y logrando una nueva corona en la divisional. La enfermedad de su papá fue lo peor de la temporada y el “Loco” Mario nos terminó dejando, pero desde el cielo siguió acompañando al “Pato” en cada carrera y principalmente en cada paso que da en su vida.


Además para cerrar el año, el piloto de Temperley que hará un alto en la competición, para brindarle tiempo a otras prioridades, así que esta fue su última carrera en los Amigos Fiat 1.4, al menos por un tiempo.


En una charla mano a mano con el campeón, repasamos su temporada y nos dijo: “Cerramos una etapa muy linda y el análisis del año deportivamente fue muy bueno, el auto funciono bien siempre, nunca tuvimos inconvenientes y pudimos lograr el campeonato. Desde lo personal fue el peor como todos saben, por lo que nos quedó el sabor agridulce de haber logrado el objetivo y no poder disfrutarlo como hubiese querido.


La última carrera del año la tomé como una más y aún no caí que fue la última por el momento. Fue una carrera buena hasta que duro la goma, ya que por dos roces quedaron tocando los guardabarros y se rompieron las dos gomas”, arrancó diciendo Patricio que añadió: “La mejor carrera del año por cómo se dio todo fue la de invitados. Fue el ‘Gran Premio Mario Stasio’, compartí el auto con un amigo que lo hizo de la mejor manera sin conocer un fiat 600 y yo le tenía fe y el hizo lo que tenía que hacer. Fuimos regulares y terminamos ganando. Esa por cómo se dio fue la mejor, por la diferencia, por el rival al que le ganamos la carrera, fue la más emotiva.


Otra de las grandes carreras fue la primera después del fallecimiento de mi papá que fue difícil estar en la pista pero pude hacerlo.


Quiero agradecer al Chapu, Gaby, Chacho, Damián, Cachito Brusich, ayudando siempre en el taller y entregando un gran auto, a Guille Rodríguez por ser un gran compañero y un gran tipo, a toda la familia del Chapu, a todos y cada uno de mis sponsors que tanto que bancaron para lograr el objetivo, a mi novia, mi familia, a la categoría en general, Hernán, a todos los que fueron parte de este logro esto para poder regalarselo a mi papa” cerró.

 


Nota: Julio Merola - Prensa Amigos Fiat 1.4